Entrevista a Carlos Chiodini, co-fundador del Museo de la Informática

El Museo de la Informática de la República Argentina es, sin dudas, una visita obligada para todo entusiasta de la tecnología que quiera conocer un poco más sobre la historia de la computación en el país. La fundación, que nació en 2010 de la mano de Carlos Chiodini y Alicia Murchio, comenzó con 2.500 piezas y hoy llega a las 30.000, de las cuales se exponen unas 200, las cuales varían cada 4 o 6 meses, con nuevas exposiciones. Desde la apertura de sus puertas, se han sumado nuevos voluntarios y han ayudado al museo más de 80 personas. Actualmente, poseen una nueva sala de exposiciones en Marcelo T. de Alvear 740, en pleno centro porteño, que puede visitarse los viernes y sábados de 15 a 19 horas. Para conocer un poco más sobre el trasfondo del monumental emprendimiento, dialogamos con Chiodini, que reveló detalles sobre sus inicios y sobre los proyectos que actualmente encaran.
•¿Cómo surge la idea del museo?
Soy docente especializado en planilla de cálculo y todo comenzó con la idea de que mis alumnos conocieran cómo eran los equipos y el software en los ’80. Teníamos en nuestro instituto unos 5 equipos y cuando la colección llegó a las 600 piezas decidimos, con mi esposa, crear el museo.
•¿Cuánto tardaron en ponerlo en marcha?
La decisión fue crear una fundación para que durara 99 años, tras 3 años de burocracia para lograr la personería jurídica, la colección ya tenía 2500 piezas y se declaró fundación el 24 de septiembre de 2010.
•¿Cuántas personas participaron del proyecto?
En un principio dos, mi esposa, la Lic. Alicia Murchio, y yo. Somos los fundadores. A partir del 2011 se han sumado voluntarios y han ayudado al museo más de 80 personas.
•¿Cuáles son las “joyas” de la colección y cuáles fueron las más difíciles de conseguir?
Siempre digo “la mejor máquina que tenemos es la que está por venir”, pero puedo nombrarte una Apple Lisa; la única computadora que fabricó la empresa AOC de monitores en los ’80; la Sincorp SBX (solo se armaron unos 120 equipos y solo sabemos de la existencia de esta), que es una computadora fabricada en su juventud por el Ing. argentino Pablo De León, hoy ingeniero en la NASA creando los trajes espaciales para la colonización de Marte; y los grandes monstruos de IBM, 360, 370 y 390, gigantescos bloques de equipamiento de más de 7.000 kg. Clementina, la primera computadora científica del país, es protagonista central en la historia de la informática argentina. Traída al país en 1960, la máquina que supo ser el orgullo de la comunidad científica local fue desmantelada una década después y abandona en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, durante años. Desde el museo se llevó a cabo un ambicioso proyecto de restauración, con el fin de recuperar las partes del equipo que pudieron salvarse y construir una réplica lo más cercana posible a la terminal original.
•¿Cómo nace el proyecto para revivir a Clementina?
Siempre escuché hablar a los “especialistas” de esta máquina histórica, solo que en 1971 la desmantelaron y pocas partes irreconocibles estaban “arrumbadas” sin darle el valor y la importancia que merecía; así que, ¿qué mejor manera de mostrarla que construyendo una réplica?.
•¿Cómo fue el trabajo en conjunto con el equipo de especialistas británicos?
Del modelo de Ferranti Mercury II sólo se armaron 19 equipos, de casualidad en una fotografía del NMS National Museums of Scotland vimos a un costado lo que nos parecía una FM II y nos contactamos con ellos, todo el trabajo de campo lo llevó adelante el Ingeniero Javier Albinarrate AR y quien les habla , NMS National Museums of Scotland, CCs – Computer Conservation Society (Reino Unido), Radio Club Argentino, Simon Lavington (Reino Unido), David Wade (Reino Unido), Tacye Phillipson (Reino Unido), Rachel Smith (Reino Unido), José Peres Beneyte, Fernando Sarasola (Uruguay) y Aldo Cánepa. A todos ellos nuestro enorme agradecimiento. Durante dos años y la buena voluntad de personal del NMS National Museums of Scotland tomaron fotos, medidas, diagramas, etc. ya que en nuestro país casi no sólo no hay piezas de Clementina, no hay ni siquiera fotografías. La tarea fue realizada a conciencia con las dimensiones y medidas reales y para eso necesitábamos la ayuda de aquellos que tenían los datos. El trabajo en conjunto fue gratificante por la disponibilidad del equipo extranjero, y cada detalle, foto o medida era emocionante para nosotros.
•¿Cuáles fueron los principales desafíos a superar?
Materiales, piezas electrónicas de fines de los ’50; crear todo desde fotografías, sin nunca poder ver la original.
•Cuál es la importancia de Clementina en la historia de la informática local, además de ser la primera
supercomputadora del país?
Con Clementina, el Dr. Sadosky crea la carrera de Computador Científico en nuestro país, si bien ya había computadoras en empresas como Ferrocarriles del Estado, los técnicos y operadores eran todos extranjeros. El Museo de la Informática formó parte de la primera edición de ExpoInternet Latinoamérica, donde coincidieron con Steve Wozniak, co-fundador de Apple y cerebro detrás de algunas de las computadoras más importantes de los últimos 40 años. El evento sirvió además para que más de 10 mil personas conocieran más sobre el trabajo de la fundación de Chiodini y pudieran ver de cerca algunos de los objetos más preciados del museo.
•¿Qué momentos destacan de la pasada edición de la ExpoInternet?
Sin duda, Woz.
•¿Cómo fue el encuentro con Steve Wozniak, creador de algunas de las computadoras más importantes de la historia, como las Apple I y II?
Cordial, amable y, como buen nerd te diría, fabuloso. La simpleza, la amabilidad y cordialidad de ese genio es insuperable, muchos directivos de empresas de tecnología argentina tendrían que tomar el ejemplo y bajar de su efímera torre de cristal.
•¿Qué próximas adquisiciones planean sumar a la colección de equipos?
Todo lo que la gente y empresas nos donen. Es un tema difícil ya que es más fácil tirar que donarlo, esto lo vemos a diario en contenedores de basura aquí en nuestra zona y nos metemos de lleno a recuperar algún equipo. Además, si los equipos que llegan son de pocos años, los restauramos y donamos a colegios u otras ONG.
•¿Qué características debe tener un equipo para ser sumado al museo?
Muy antiguo, digamos hasta fines de 1990 o modernos, para poder revivirlos y donarlos para que continúen su uso y no sumar más residuo tecnológico. La dinámica con la que se suceden las innovaciones tecnológicas hace que ese dispositivo que hoy es novedoso pueda, en muy pocos años, ser pieza central de alguna de las expos de la fundación.
•¿Planean sumar teléfonos u otros dispositivos tecnológicos a la muestra permanente?
El nombre completo del museo es “Museo de Informática, computadoras y accesorios tecnológicos”, en este último ingresamos en el patrimonio teléfonos celulares, video y audio. El acervo del museo no se agota en computadoras. Cuenta con áreas dedicadas a máquinas fotográficas digitales, calculadoras, filmadoras digitales, teléfonos y todo aquel accesorio que tenga que ver con la tecnológica histórica. El museo también tiene una biblioteca con libros, manuales, folletería de marketing de computadoras y una softwareteca con software histórico. Ambas con declaración de interés cultural.
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